Acá estoy, otra vez. Las palabras y yo, el silencio y yo. ¿De que silencio hablo? Recuerdo haber dicho “las palabras” y yo. Bueno si, pero en este caso las palabras callan, y si callan las palabras, callo yo. ¿Por qué callan las palabras? Podría ser simplemente porque no tienen ganas de hablar, pero las palabras callan por miedo. ¿Miedo a qué? Pues todavía no lo se, quizás nunca lo sepa. ¿Tendría que callar yo si callan ellas? Es conveniente, a menos que me mires, de otra manera no me puedo expresar, no sin ellas. Pero tampoco me miras, entonces ¿Por qué no me miras? Bueno eso quizás tampoco lo sepa nunca, pero se que mirarte seria el mejor de los peores errores que he cometido en mi vida, mejor aun que callar ante tu presencia. No hace falta que callen los ojos si callan las palabras, de eso estoy segura. Entonces solo pido una mirada, una mirada y te explico todo.
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